
Raicilla, el otro tequila
Si bien la raicilla debe el origen de su nombre al hecho de ser la bebida alcohólica ilegal de las montañas, ahora es una estimulante alternativa al tradicional tequila. Ambas bebidas se originan de la planta de agave y se producen mediante un proceso similar de destilación. Aunque el tequila proviene del agave azul (Agave tequilana weber), su pariente menos conocido, la raicilla, se produce a partir de una variedad conocida comúnmente como agave lechuguilla.
Durante años, la raicilla se vendía en operaciones clandestinas en las montañas (como en San Sebastián del Oeste y Cabo Corrientes), sin control alguno y sin pago de impuestos. Aunque las ventas no controladas de la raicilla eran ilegales, no fue sino hasta 1997 cuando Jorge Dueñas inició el proceso para establecer el Consejo Mexicano Promotor de la Raicilla. Una vez establecidos los controles, se permitieron las ventas habituales en tiendas y restaurantes locales. Considerado por muchos como un alucinógeno, fue probablemente la variación en los procesos de destilación lo que hizo que algunas preparaciones tuvieran ese efecto, dado que la raicilla en sí misma no tiene esa propiedad.
El sabor de la raicilla es similar al del tequila, pero para muchos tiene un sabor “más ahumado”. Se sirve usualmente “puro” en un vaso pequeño o puede probarse en un trago preparado, como una margarita.
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