
Un vistazo a la historia
By Josef Kandoll W
El hermoso y mágico paisaje de Puerto Vallarta le ganó a la ciudad su fama internacional durante la filmación de la cinta de John Huston La noche de la iguana, mientras que fue el aclamado y muy difundido romance de Elizabeth Taylor y Richard Burton lo que le ganó la notoriedad. Sin embargo, antes de la llegada de los yates de los ricos y famosos, esta apacible ciudad ya exudaba una irresistible presencia que atraía a todo aquel que estuviera buscando un lugar con alma verdadera.
Mucho antes de que una noche de marzo del siglo XVI las altas velas de los galeones españoles se vieran en el horizonte contra la oscuridad del cielo crepuscular, año tras año la cercana Punta de Mita ya era un sitio sagrado de peregrinaje que conducía a la legendaria Mixtlán, la cual sólo podía verse desde la costa. En la distancia brillaban los relámpagos, mientras el humo con el que se les suplicaba a los dioses que llegaran a las montañas y los ayudaran en la cosecha del maíz subía y se perdía de la vista.
En su antigua cultura, los indios wixarika (comúnmente conocidos como los huichol) honraban al venado como el origen de la vida, y creían que surgía en cuatro patas desde el mar. Verter la sangre sagrada del venado era necesario para que el ciclo de la vida no se detuviera, ni siquiera en el momento de agradecerle con cánticos al venerado animal. Llamado "Hermano mayor", el venado se ha movido con total libertad a través de todas las épocas, conduciendo a cada persona hacia sí misma. Entre los otros animales especiales están el coyote, el lobo, la serpiente cascabel y el águila. Sin embargo, para los huichol todos los seres vivientes ocupan un lugar de importancia en ciclo de la vida.
Otros pueblos prehistóricos dejaron pruebas palpables de su paso por la región en innumerables construcciones, monumentos, petroglíficos, cerámicas y otros objetos domésticos y ceremoniales. La exploración del área a cargo del doctor Joseph Mountjoy se inició en 1987. Además de Ixtapa, otras áreas que han sido estudiadas son San Blas y más recientemente los valles y pantanos en las zonas montañosas cerca de Mascota. A medida que siguen realizándose excavaciones, surgen más pruebas que sacan a la luz más detalles sobre la enorme comunicación, la vida ceremonial, la caza, la agricultura y las estrechas relaciones sociales que existían en los primeros períodos. (Para una mayor información en inglés y una extensa bibliografía, puede visitar la siguiente página web: www.uncg.edu/ant/mountjoy.html).
No fue hasta el siglo XVII que las balleneros de la costa este llegaron a la bahía para darle caza a la prolífica ballena jorobada y aprovechar su grasa, bautizando al lugar con el nombre de Bahía de Ballenas Jorobadas, según consta en los mapas de esa época. Mientras que en las montañas se perforaban las minas de plata, entre ellas San Sebastián del Oeste y Guachinango, para llegar hasta la costa y allí obtener la sal que se necesitaba para el proceso de refinamiento había que ir a lo largo del río a lomo de caballo. En 1851, un mensajero llamado Guadalupe Sánchez Torres, vecino de Cihuatlán, decidió mudarse con su familia a Las Peñas, como se conocía la población en la boca del río. Con el tiempo, más familias continuaron estableciéndose en la zona, formándose así una comunidad agrícola y ganadera. En 50 años, más de 1.500 habitantes llegaron a poblar esta área que en 1918 se convirtió en la municipalidad de Puerto Vallarta, en honor a un antiguo e ilustre gobernador del estado de Jalisco.
A pesar de que los precios de la plata decayeron enormemente en el mercado internacional, de todos modos la zona comenzó a crecer y a prosperar en los tiempos de las exportaciones de frutas. La compañía Montgomery Fruit Company, con sede en Ixtapa, se dedicó principalmente al cultivo de plátanos. A lo largo del río Pitillal se cultivaban fresas y sandías. Tabaco, frijoles y maíz se cosechaban en los fértiles valles, mientras las huertas de naranjas, limas y cocoteros florecían en las colinas. La industria de la pesca se dedicó a la captura y comercialización del huachinango (pargo) y del bacalao, haciendo algunas incursiones esporádicas en las exportaciones de pieles de cocodrilo, así como piel, aletas y aceite de tiburón, y durante un breve período de tiempo, todos los negocios tuvieron un éxito bastante notable.
Toda vez que sólo contaba con un puerto principal en San Blas, el turismo al principio estaba limitado a las llegadas por barco o por bote, ya que no existía ningún camino ni carretera que pudiera conectar a Puerto Vallarta con tierra firme. Viajar a caballo era el método más habitual para cruzar las montañas de la Sierra Madre si se quería ir a Mascota o a Guadalajara, lo que significaba hacer un agotador viaje de varios días, sólo de ida. A finales de los años cuarenta, los charros locales fundaron una asociación ecuestre, y escogieron el 14 de septiembre de 1948 para celebrar por primera vez el Día del Charro, fecha que en la actualidad se continúa festejando.
Durante la década de los cincuenta, un sinnúmero de proyectos de desarrollo trajo una mayor actividad a la región. Se abrió un camino de tierra para conectar la costa con Mascota, en las montañas, y luego, durante esa misma década, se concluyó la primera carretera en Compostela, con diferentes conexiones a Guadalajara. Poco después, se instauró el torneo anual de pesca, se construyeron parques, se inauguró una oficina de turismo, nuevas bombas de agua se compraron y la electricidad iluminó la noche estrellada.
Cuando el célebre director de cine John Huston fue invitado aquí por su amigo, el arquitecto Guillermo Wulff, ya funcionaba un aeropuerto simple y rústico, lo cual nos lleva a la era moderna de Puerto Vallarta, con la filmación posterior de La noche de la iguana, que interpretaron actores de fama internacional como Richard Burton, Ava Gardner y Deborah Kerr. Los paparazzi que seguían las incidencias del rodaje terminaron por descubrir un maravilloso paraíso que ya tenía una infrastructura que pronto atraería visitantes de todo el mundo, todos ansiosos por probar sus encantos.
Juan Manuel Gómez Encarnación: Historiador de la Ciudad
Nacido y criado en la cercana Ixtapa, lugar de muchas de las labores arqueológicas que se desarrollan en la región, Juan Manuel Gómez Encarnación tiene al arqueólogo Dr. Joseph Mountjoy en muy alta estima. "El doctor ha demostrado que nuestras raíces en esta región se remontan a mucho antes de que los colonizadores españoles aparecieran en la bahía". Sin desacreditar las ricas aportaciones de los nobles y padres españoles que vivieron en la costa, Gómez Encarnación menciona varios que tiene planeado investigar, que visitaron y escribieron acerca de la región.
Gómez Encarnación es un laureado escritor, autor de seis libros centrados en las historias, las leyendas y los mitos de la región. En 2002, su libro Uitzitzilin ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil en Veracruz. Su ocupación actual le permite tener acceso de computadora y espacio de oficina en las oficinas culturales en la Isla Río Cuale para llevar a cabo sus investigaciones.
"La Historia es un elemento fundamental de nuestra identidad, porque si sabemos de dónde venimos, tal vez podremos averiguar hacia dónde vamos. Al conocer un lugar, crecemos amándolo, y al amarlo, lo cuidamos y lo respetamos. En nuestra vida cotidiana en Puerto Vallarta, nos damos cuenta no sólo del valor de nuestras familias, sino también de nuestra relación diaria y constante con otros miembros de la comunidad. Vivimos más conscientemente y, por lo tanto, somos más saludables. Incluso en la condición solitaria de hombre, nos sentimos menos solos con las manos de amigos que nos ayudan y nos guían.
Cuando perdemos nuestra cultura, nos alejamos unos de otros. "Ni siquiera el lugar donde nacimos es importante. Podíamos haber nacido allí o en cualquier otra parte. Sin embargo, podemos seguir siendo vallartenses si reconocemos el espítitu de la comunidad y encontramos que nuestro lugar está allí. No sólo somos aceptados, sino que aprendemos a identificarnos con los demás y no a juzgar lo que nos rodea. Nos convertimos en vallartenses por convicción".
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