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La arquitectura de Puerto Vallarta es también un testimonio al pasado y al futuro esplendor cultural de la ciudad. Por ejemplo, el Teatro Saucedo, inaugurado en 1922, evoca la dorada belle époque europea. Diseñado por el arquitecto italiano Angel Corsi, tenía un área de casino y de teatro que también funcionaba como salón de bailes y de recepciones. En el otro lado del espectro está Los Arcos, un magnífico anfiteatro situado también frente al mar, donde se celebran actuaciones en vivo y festivales de música todo el año.
Con sus muchas influencias arquitectónicas y el rugiente océano Pacífico, el centro histórico de Puerto Vallarta es uno de los sitios más disfrutables de la ciudad. Esta es justamente la hermosa paradoja de Puerto Vallarta, un destino playero que vibra de vida cultural y de una pasión creativa que le otorga a la ciudad una personalidad única.
Más allá de la Sofisticación
Por Josef Kandoll W
En apenas seis años, Jean-Pierre Renucci y su socio José Villavicencio no sólo han fundado la más extraordinaria y apasionante galería de arte que haya surgido en mucho tiempo, Galería Córsica, en pleno centro de Puerto Vallarta, sino que con ello también han cambiado el rostro del arte en esta ciudad costera que cada vez se vuelve más cosmopolita. Desde el primer día que visitó esta ciudad en un viaje desde Montreal —donde vivía en ese entonces— Renucci, nacido en Córcega, dice: "Me identifiqué por completo con Puerto Vallarta desde el primer momento".
Dentro de Galería Córsica, los dos amigos están orgu-llosos de presentar algunos de los más destacados talentos de todo el país. "Nuestro interés principal es presentar artistas que exhiben sus obras en Ciudad México, muchos de los cuales ya tienen compromisos internacionales", expresa Renucci. El secreto de su éxito, admite el galerista, es "tener un buen ojo. No represento a nadie por simples razones co-merciales, sino porque me guste su trabajo. El hecho que hayamos sido tan abrumadoramente exitosos ha sido algo que escapa a todo. Desde un principio quería hacer algo que de veras me gustara, de modo que nuestra decisión desde el primer día fue ser muy exigentes y meticulosos".
En su juventud, Jean-Pierre asistió a una escuela de arte, donde estudió con el renombrado escultor Cesar Baldaccini. Fue justamente Baldaccini, quien "me enseñó la sutil diferencia que hay entre el buen arte y el arte que es nada más que comercial. Nunca podré olvidar cómo sus consejos cambiaron la forma en que empecé a ver las cosas. Para siempre". Jean-Pierre y José han crecido del pequeño pero elegante espacio que tenían en un inicio a dos grandes espacios en el centro de Puerto Vallarta. Además, cuentan con otras galerías en la moderna Plaza Península y en Los Cabos, así como una ofi-cina corporativa en Ciudad México.
www.galeriacorsica.com
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